José Francisco Villaseñor Bello
Académico de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM

Siguiendo los rastros de los antiguos pintores.
Siendo estudiante de historia del arte me toco que en una de las materias de arte prehispánico me propusieran para apoyar a una de mis profesoras para hacer algunos dibujos de pinturas teotihuacanas. La tarea era divertida, pero no tenía la más mínima idea de lo que era una ilustración con fines de investigación; ni mucho menos, los valores que se deben de considerar para que sea un documento de referencia válido. Poco más tarde la Mtra. Martha Foncerrada de Molina me solicitaría ayuda para un proyecto en el que estaba trabajando para el Instituto de Investigaciones estéticas de la UNAM, me pagaría una cantidad por cada pieza entregada, lo cual me pareció más que atractivo y francamente muy extraño, pues nunca antes había cobrado nada por ninguno de mis dibujos o esculturas. Después me enteraría que ella estaba realizando los primeros estudios del reciente e importante hallazgo de aquel momento; el sitio arqueológico de Cacaxtla y su famoso mural de La Batalla. Sin darme mucha cuenta; estaba entrando al apasionante mundo de la ilustración científica. Como producto de estos primeros trabajos que realicé y que seguramente se comentaron en el Instituto, recibí la invitación de la Dra. Beatriz de la Fuente para colaborar con su equipo de investigadores en el registro de la pintura mural en México, el proyecto había iniciado en 1990 con el título de La Pintura Mural Prehispánica en México con sede en el mismo IIE de la UNAM. En un inicio se pensó que duraría uno o dos años; sin embargo, sigue activo, ahora en una segunda etapa, aún después del fallecimiento de nuestra importante coordinadora. Nuestra primera tarea fue el registro de fragmentos de pintura mural en Teotihuacan, la mayoría de ellos en un estado de conservación muy lamentable, tanto que actualmente algunos de ellos están casi perdidos. Este proyecto se constituyó como uno de los primeros en el programa de apoyos PAPIIT de la UNAM. Hicimos varios recorridos con el permiso del entonces Consejo de Arqueología del INAH y yo me integré como dibujante, representando a la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM por ser académico de la misma. Las imágenes que aquí presento son el resultado de algunos de estos primeros trabajos. Significaron mis primeras experiencias de trabajo de campo y por supuesto de enfrentarme a la necesidad de revisar aspectos metodológicos de la ilustración arqueológica, así como su adecuación al proceso de registro y producción de “dibujos” de fragmentos de murales para ilustrar textos científicos. En el seminario de investigación del proyecto dedicamos varias sesiones para definir los criterios a seguir en este aspecto, para el catálogo y los tomos de estudio. Propuse que pasáramos a lo que llamé ilustraciones reconstructivas, diferentes a las clásicas imágenes tipo esquema a línea negra muy empleadas en los reportes y las publicaciones de la arqueología y la antropología. Con la Dra. de la Fuente llegamos al acuerdo de intentar restituir las gamas cromáticas y las calidades de línea, así como acercarnos a los valores plásticos de las superficies estucadas. Como parte de esta primera experiencia se establecieron muchos de los parámetros de ilustración que se realizarían en el transcurso de las distintas etapas de investigación y rescate del Proyecto Pintura Mural Prehispánica en México. Las imágenes que aquí se muestran se publicaron en el primer tomo del proyecto; tanto en el correspondiente a Estudios como al del Catálogo, por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

Referencias Institucionales y de información: