Darío Meléndez

RASTREOS DEL ESPACIO

Pensar el dibujo desde una diversidad de miras y alcances ha sido uno de los principales cometidos del taller de dibujo desde su fundación en 2012. Ya sea a partir de la noción de rastro o huella, la figuración interpretativa y mimética o los vínculos con la danza, este espacio de experimentación busca acercar a los alumnos a desarrollar propuestas en las que se cuestionen el origen y la construcción de sus imágenes a partir de sus proyectos de investigación. De ahí que la producción no sea estrictamente homogénea en sus formatos, medidas, técnicas y temáticas; aun así, todas se vinculan por las exploraciones corporales que les dieron origen. Más que copiar formas, exploramos contenidos que las generen. En este sentido, la selección de piezas que se presentan busca dar un breve pero sustancioso panorama de las investigaciones que suceden en el taller.

En esta ocasión, las artistas que participan, todas ellas formadas en disciplinas aparentemente lejanas al dibujo –literatura, filosofía, psicología y danza-, nos muestran sus incursiones germinales en la investigación de este medio. A grandes rasgos podríamos apuntar que las investigaciones se desarrollan de la siguiente manera.

Martin-Cabétich transita del trazo cuasi sígnico de diversos objetos a los diagramas como un ejercicio de reconfiguración y comprensión personal del mundo en un intento por desligarse de las representaciones hegemónicas que anulan cualquier rasgo de otredad. Este desmarcaje de lo totalitario surge a partir de su búsqueda de horizontalidades tras estudiar Filosofía.

Arámburu redibuja y desdibuja obsesivamente los espacios que habitó en una reflexión existencial sobre lo efímero y la pertenencia, mediante una visualidad que pareciera introducir en los pequeños habitáculos la noción de paisaje. Sus imágenes, dibujadas de memoria, tienen origen en sus investigaciones psicológicas.

Sun, formada en letras chinas, explora su sensibilidad al cambio de territorio físico, el cual ha experimentado alrededor del mundo en busca de su propia imagen. En este tríptico, la figura literaria de Ofelia se vuelve el campo para disolverse y reinventarse a sí misma en una figuración que va de lo nítido a lo espectral.

Finalmente, Xi explora las tensiones de la imagen mediante materiales pobres como papeles frágiles, carbón vegetal y cinta adhesiva donde lo más importante no es la configuración del dibujo en el plano, sino el registro del movimiento sobre el mismo, búsqueda que proviene de su formación en danza.