MANUEL GUERRERO

Alumno del programa de posgrado en artes visuales de la FAD

A lo largo de mi formación académica e inicio del ejercicio profesional, no fueron pocas las ocasiones en las que, al analizar algún fenómeno artístico o cultural, valoré como una urgencia dirigir nuestro interés no al objeto de estudio por sí mismo, sino a los términos que utilizamos para referirnos a él.

En lo que respecta a las artes –tanto visuales como sonoras– pienso que un cuestionamiento sobre el lenguaje empleado es equiparable al análisis formal y la reflexión estética, principalmente porque la palabra es la vía por la que muchos de nuestros hallazgos son conocidos por otros seres humanos.

Es común –y académicamente justificado– que en las investigaciones artísticas las imágenes se lleven la mayoría de la atención, pues el contenido sensible que alimenta nuestra curiosidad deviene en posicionamientos y discursos con los cuales se define nuestro entendimiento sobre la práctica artística misma; una cosmovisión y, en general, la capacidad de aprehender el mundo de una manera particular. Sin embargo, considero que los enfoques académicos –independientemente del área– no perfilan en su totalidad las dimensiones de cualquier caso de estudio.

            Dediqué estas disertaciones como preámbulo a este breve texto sobre la importancia del shofar y el sonido en la religión y cultura judaísta, porque sería casi imposible comprender su relevancia únicamente por sus cualidades objetuales, visuales y sonoras –desde luego– sin tener en cuenta algunos aspectos de la etimología del nombre con el que se designa a este instrumento, cuya descripción más general nos presenta la imagen de un cuerno extraído de un carnero kosher[1], tratado con procedimientos artesanales para que pueda producir un sonido limpio.

            Cuando se habla del shofar en habla hispana y fuera de la comunidad judía, lo más conveniente ha sido entenderlo como trompeta; tomando en cuenta su timbre y calidad sonora, no es difícil asociarlo con el instrumento moderno de pátina dorada, ensamblado con pistones y bombas, que tocaba Louis Armstrong, pero en esa denominación se pierde una buena parte de su relevancia en la historia y tradición judía.

Si bien el shofar, etimológicamente, hace referencia a un instrumento de viento que produce sonido, su raíz hebrea contempla significados ligados a una forma de belleza, bondad, claridad, brillo, así como a los primeros albores del amanecer, por mencionar algunos[2]. Esto merece una consideración atenta para entender el simbolismo de su aparición en algunos relatos de la Torá y lo reducido que sería nombrarla llanamente como una trompeta, pues su ejecución no contemplaba cualidades musicales[3]: en torno al llamado del shofar se estructura un puente entre los escuchas y la enseñanza[4]; se hace sonar en celebraciones que, a grandes rasgos, conmemoran el compromiso entre el ser humano y D-os[5]. Su aparición en el ambiente sonoro, con una gama de sonidos inalterable y estricta, se muestra como una luz emergente que trae a quien la oye una oleada de gracias.

Por otro lado, su papel en ciertas narraciones de la Torá no se limitó al elogio benevolente: incursionó también como una especie de instrumento de guerra, algo que prevalece en las formaciones militares modernas, pero que en la tradición judía es digno de subrayar por la magnitud de sus consecuencias. Acorde al libro de Josué, en el que se describe el conflicto entre el pueblo de Israel y la ciudad de Jericó por la llamada “Tierra prometida”, el shofar, y la voz del pueblo fueron capaces de demoler los muros de la urbe cananea . Aquí un extracto:

 

6 Jericó estaba cerrada y atrancada por causa de los hijos de Israel. Nadie entraba ni salía. Pero el SEÑOR dijo a Josué:

—Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó, a su rey y a sus hombres de guerra. Asediarán la ciudad ustedes, todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez. Esto harán durante seis días. Siete sacerdotes llevarán siete cornetas de cuernos de carnero delante del arca. Al séptimo día darán siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las cornetas. Y sucederá que cuando hagan sonar prolongadamente el cuerno de carnero, cuando oigan el sonido de la corneta, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad se derrumbará. Entonces el pueblo subirá, cada uno hacia adelante.

(…) sucedió que cuando el pueblo oyó el sonido de la corneta, gritó con gran estruendo. ¡Y el muro se derrumbó! Entonces el pueblo subió a la ciudad, cada uno directamente delante de él; y la tomaron.”[6]

 

En este pasaje queda clara la capacidad que el shofar, el sonido producido por él y la voz tienen de modificar el entorno, a una dimensión física. La polivalencia de dicho objeto como mensajero de bondad, belleza o destrucción es una aspecto a considerar, pues deja patente una dialéctica advertible en otras culturas: la inevitable y súbita reconversión entre lo construido y lo que está por construirse, aún si en ello algo ha de desaparecer.

 

A partir de lo anterior, es posible advertir en el shofar algo más que un instrumento que produce sonido: su forma y cualidad sonora encapsula dentro de sí los estruendos de un mundo que se debate a cada momento entre la creación y los sinsabores de la devastación que abre paso a un nuevo punto de partida. Algo de ello prevalece en nuestras referencias culturales, independientemente de que seamos practicantes del judaísmo o no: la presencia de sonidos claros producidos por instrumentos de viento sin propósitos musicales que acompañen momentos solemnes o –por otro lado– detonen un estado de alerta ante un acontecimiento sin precedentes –como es que se representa el inicio de un periodo apocalíptico– tienen un origen en apariencia remoto, pero que resuena a través de la historia y la cultura.

 


 

Bibliografía

Strong, James. Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento. Editorial Caribe, Inc. 2002. Edición editada y corregida en agosto de 2003. Nashville, TN—Miami, FL, EE.UU.


Fuentes electrónicas de consulta

– Bible Gateway (Reina Valera Actualizada- 2015). Disponible en:
https://www.biblegateway.com/

 

– Piney, Sounding the shofar. Disponible en: http://www.piney.com/Shofar.html

– Shemtov, Eliezer. El Shofar: Una profunda explicación y explicación en base a nuestra sagrada Tora. Disponible en: https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2092501/jewish/El-Shofar.htm

 

– Strong’s Hebrew Lexicon en línea. Disponible en http://www.eliyah.com/cgi-bin/strongs.cgi?file=hebrewlexicon&isindex=8231

[1] Kosher es una palabra que deriva del hebreo “Kashrut”, que significa “puro”.

[2] James Strong, Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario Strong de Palabras Originales del Antiguo y Nuevo Testamento. Editorial Caribe, Inc. 2002. Edición editada y corregida en agosto de 2003. Nashville, TN—Miami, FL, EE.UU. Págs. 436, 459 y 460. Términos clasificados, según la estructura del libro, con los siguientes números: 8208, 8231, 8232, 8233, 8235, 8237, 8238.
Corroborado mediante el Strong’s Hebrew Lexicon en línea. Disponible en http://www.eliyah.com/cgi-bin/strongs.cgi?file=hebrewlexicon&isindex=8231

 

[3] Piney, Sounding the shofar. Disponible en: http://www.piney.com/Shofar.html
[4] Torá (en hebreo, תּוֹרָה‎ [Torah], lit., «instrucción, enseñanza»).

[5] “Rav Saadia Gaón ( Babilonia, 882-942) enumera diez cosas representadas por el sonido del Shofar: (…)

  1. El Shofar invoca el momento en el cual recibimos la Torá en el Sinaí que fue acompañado por el sonido del Shofar. Nos inspira a que “renovemos el contrato” que asumimos para con D-os en ese momento.”

Eliezer Shemtov, El Shofar: Una profunda explicación y explicación en base a nuestra sagrada Tora. Disponible en: https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2092501/jewish/El-Shofar.htm

[6]Bible Gateway (Reina Valera Actualizada- 2015) Josué 6: 1-20. Disponible en:
https://www.biblegateway.com/

http://www.myshofar.com/7-branch-menorah-sterling-silver-ram-s-horn-shofar.html

http://www.myshofar.com/7-branch-menorah-sterling-silver-ram-s-horn-shofar.html